TECNIFUEGO-AESPI. Madrid, julio 2010. Extinguidos los primeros incendios de la temporada, en Lleida y Pamplona, los expertos en tecnologías para la prevención y extinción de incendios forestales de TECNIFUEGO-AESPI, Patronal del sector de seguridad contra incendios, alertan sobre los riesgos extremos de la temporada: exuberante vegetación en todo el territorio peninsular que está agostándose por la intensa ola de calor. A ello se añade la proliferación en los últimos años de urbanizaciones cercanas a bosques, con el consiguiente aumento del riesgo de incendio para la población.
El invierno y la primavera de 2010 han sido los más lluviosos de la última década. La oleada de calor que está viviendo la Península Ibérica hace que se hayan disparado las alarmas de incendios forestales. La exuberante vegetación, al agostarse y quedar seca, va a ser un serio potencial de origen de incendios forestales, que puede afectar además a las cada vez más comunes urbanizaciones cercanas a bosques. Los profesionales dedicados a la investigación y a la prevención y extinción de incendios calculan que nos enfrentamos a uno de los veranos más peligrosos de los últimos años en cuanto a incendios forestales y a incendios en zonas urbanas limítrofes.
La Unidad Militar de Emergencia (UME), dependiente del Ministerio de Defensa, ha informado que destinará para la campaña de 2010, 3.000 efectivos, 12 hidroaviones y tres helicópteros, 170 camiones autobomba y 40 nodrizas y más de 1.000 vehículos. Además, de los 5.000 policías y guardias civiles, 500 efectivos de Brigadas de Refuerzo de Incendios y los dispositivos de las administraciones autonómicas y locales que participarán en esta campaña.
La UME durante la presentación aseguró que se "espera repetir la excelente operatividad" que se llevó a cabo el año pasado, y en el que la coordinación entre sus efectivos y los servicios de emergencias de las diferentes Comunidades Autónomas permitieron extinguir el fuego de manera rápida y eficaz.
Desde TECNIFUEGO-AESPI se recuerda que en la campaña pasada, el 70% de los siniestros fueron controlados en fase de conato (menos de una hectárea quemada) y en el 99 % de los casos se consiguieron apagar antes de que se quemaran 500 hectáreas. Sin embargo, se produjeron 30 grandes incendios fuera de control, que arrasaron más de 60.000 hectáreas de bosque, de un total de 112.000 hectáreas.
En total, en la última década, según fuentes de WWF/ADENA, el fuego ha arrasado 1,2 millones de hectáreas, una superficie superior a la Comunidad Foral de Navarra.
Cada año se producen en España miles de incendios quemando cientos de miles hectáreas, produciendo gravísimos impactos sociales y ambientales, pérdidas de vidas y bienes que ascienden a miles de millones de euros al año. Los incendios forestales representan además una amenaza para las urbanizaciones cercanas, que en los últimos años han crecido en toda la geografía española.
¿Qué ocurre cuando a pesar de todas las medidas de prevención los incendios se desarrollan? Localizado un foco, no pudiéndose controlar en su inicio, comienzan los trabajos de extinción y la conclusión final es idéntica. La escasez, falta y lejanía del agua para la extinción es un gran problema. La necesidad de cargar los camiones de bomberos, la reducida cantidad de aviones y helicópteros que además, muchas veces deben estar en más de un siniestro a la vez, son carencias que se nos presentan cada verano, y que retan a la Sociedad a demandar de los responsables de las Instituciones a quien corresponde la toma de decisiones, la elaboración de medidas y normativas que aporten soluciones.
VIVIENDAS Y HABITANTES CERCA DE LOS MONTES
Los incendios forestales afectan en muchos casos a urbanizaciones lindantes a zonas boscosas. En el mejor de los casos, solo es un susto, y un desalojo de las viviendas cercanas, basta. En otros, el fuego acaba con las construcciones, e incluso con la vida de las personas como ocurrió en febrero de 2009 en Australia, donde varios incendios seguidos dejaron un saldo de 76 muertes, evacuaciones masivas y destrucción de miles de casas; en agosto en California (EEUU) murieron 14 personas y en España el verano pasado fallecieron 11personas, entre ellos 4 bomberos.
La proliferación de urbanizaciones cercanas al monte en España exige extremar las medidas de prevención y extinción contra incendios en estas áreas.
Algunas medidas básicas de prevención son: vigilancia permanente, limpieza de ramas, separación de toda zona urbanizada del monte (al menos 25 m); acondicionar las urbanizaciones y dotarlas de hidrantes (aparato hidráulico que conectado a una red de agua surte de caudal en caso de incendio) y facilitar la intervención de los medios de extinción en caso de necesidad. Además, hay determinadas exigencias legislativas, como las obligaciones que la Directriz Básica de Protección Civil sobre Incendios Forestales impone a propietarios e instituciones con los planes locales y de autoprotección.
Por ejemplo, las urbanizaciones deben de contar con dos vías de acceso y evacuación alternativas de 5 m de anchura, cada una. Las fachadas de madera deben tener tratamiento ignifugado. Deben evitarse los basureros eventuales e incontrolados. La urbanización debe estar dotada de hidrantes para facilitar el trabajo a los equipos de extinción y retardantes para mezclar con el agua y multiplicar su acción extintora.
SOLUCIONES
Redes de hidrantes:
Posiblemente el problema mas importante en un incendio forestal, es la disponibilidad de agua en la zona del incendio, para que los medios de extinción puedan recargar sus equipos; desde TA venimos recomendando la instalación de redes de hidrantes, en las urbanizaciones y zonas habitadas colindantes con masas forestales, para que en caso de incendio, los bomberos y equipos de intervención puedan recargar sus vehículos, y proteger mas adecuadamente estas zonas de alto riesgo.
En países como Francia, Suecia o Alemania se observa la instalación de hidrantes en zonas rurales, de montaña o agrícolas, en tal dimensión que se hace habitual verlos fundiéndose con el paisaje.
Hoy en día las redes de hidrantes en áreas forestales son posibles gracias a productos innovadores que facilitan este tipo de instalación, como los sistemas de tuberías en polímeros reforzados especialmente diseñado para su aplicación en redes contra incendios para zonas forestales y urbanas.
Estas tuberías están diseñadas para ser instaladas directamente en suelos pedregosos utilizando como relleno el propio terreno, evitando así la costosa retirada de material y el transporte del nuevo relleno, lo que la hace especialmente indicada para su instalación en zonas forestales.
Nuevos vehículos contra incendios:
Camiones de última generación, que permiten a los cuerpos de bomberos llegar y trasportar sus equipos y reservas de agua por zonas de difícil acceso.
Estos vehículos están equipados entre otros elementos, con potentes motobombas capaces de alcanzar presiones de agua > 40 bar, mangueras de incendios de alta presión de elevada resistencia a las duras condiciones de este tipo de incendios, y lanzas con posibilidad de bajos caudales, para el ahorro de agua.
Agua reutilizada:
Otra alternativa investigada por los fabricantes dedicados a la seguridad contra incendios es la alimentación de los equipos (hidrantes y BIEs) con agua reutilizada. Así, la reserva disponible para extinción de incendios será menos dependiente de los otros consumos circunstanciales, y la información sobre los conductos o caminos por los que llega el agua a los hidrantes será más útil para la estrategia de lucha contra el fuego.
Entre otras ventajas, se señala además que con el uso de agua reutilizada, la presión del agua incluso podría llegar a ser regulada o modulada al efecto, al no suponer apenas perjuicio para otros consumos y servicios. La reserva de agua puede ser dimensionada con más garantías y conocimiento de las prestaciones posibles tanto para los hidrantes accionados por la primera dotación que acuda a un incendio, como para los puntos en que demanden agua las dotaciones que acudan en refuerzo de la inicial.
Nuevos retardantes para evitar la propagación.
Se entiende por RETARDANTES, todos aquellos productos que mediante mecanismos químico-físicos, pueden retardar el avance del fuego y si su intensidad lo permite, incluso llegar a pararlo.
El mecanismo de ignifugación de estos productos retardantes sobre la vegetación, se basa en la modificación del proceso de combustión de la vegetación, modificando el proceso de pirolisis, dando lugar a una carbonización del material combustible, en lugar de originar gases inflamables.
El efecto extintor del retardante a largo plazo para medios aéreos/terrestres es el mismo y su denominación de largo plazo obedece a que su efecto extintor permanece aunque se evapore el agua, lo que no pasa con las espumas y viscosantes.
Desarrollo de retardantes de largo plazo terrestre
Para poder hacer viable este proyecto, y poder aplicar el retardante por medios terrestres sin tener problemas de corrosión, se ha desarrollado un retardante basado en la misma composición química del utilizado por medios aéreos, típicamente el polifosfato amónico, pero con un nuevo inhibidor de corrosión, que se muestra muy poco corrosivo para las aleaciones metálicas que se utilizan en los medios terrestres, como galvanizados, aluminio y bronces.
También, se han desarrollado los aditivos necesarios, como el pigmento y los viscosantes, que han posibilitado los retardantes idóneos para su uso por medios terrestres, potenciando sus efectos en los tratamientos de la vegetación y causando un menor impacto ambiental.
La aplicación de retardantes de largo plazo sobre combustibles, mediante medios terrestres (autobombas y cisternas), ha supuesto una nueva técnica: la creación de cortafuegos químicos con el objeto de facilitar el control del incendio, mediante la disminución de la energía/longitud de llama
Investigación y desarrollo del vehículo aplicador
Al mismo tiempo que el producto, se diseñó un vehículo especifico de aplicación de retardante, partiendo de un chasis de batalla corta, al que se adaptaron distintos elementos con el objeto de potenciar la eficacia de los tratamientos y su operatividad. Estos elementos aportan grandes ventajas, entre ellas, una mayor autonomía de trabajo, por las aplicaciones que se realizan desde el cañón-turbina o los rociadores delanteros, una mayor autonomía de aplicación, al poder realizar tratamientos de hasta 4000 m2 de superficie, seguridad en los trabajos de extinción, gracias a las propiedades ignifugas que dota el retardante, que permiten atacar un incendio mediante el Método Indirecto.
Situaciones en las que está recomendado el uso de retardante de largo plazo terrestre
Incendios que amenazan viviendas, naves industriales, instalaciones y otros bienes. Y que se encuentren en el interfaz urbano-monte
Incendios de gran energía: Un incendio forestal con longitud de llama de entre 10 y 20 metros, impide la permanencia de los medios terrestres a una distancia del frente de llamas inferior a 40/50 metros. El alcance de los autobombas en punta de lanza, queda entre 15 y 20 metros, por lo que con agua resultan inoperativos. No pasa lo mismo si se realiza un cortafuego químico a distancia del frente de llamas acorde con su velocidad de propagación, al llegar el fuego a la faja tratada disminuirá la velocidad de propagación y sobre todo, la intensidad. La longitud de llama bajará y se podrán emplear medios manuales o el autobomba con agua sola.
Apoyo a cortafuegos: Si la línea de fuego se apoya en un cortafuego químico, se tiene la seguridad, incluso en situaciones adversas, que el fuego provocado no pase a la vegetación que pretendemos proteger.
Quemas controladas: El último informe realizado, que recoge la experiencia de una quema controlada en el Polígono de Maniobras de San Gregorio, en la que el tratamiento del combustible se realizo por las propias autobombas de la UME, arroja los siguientes datos y conclusiones: “No existe medio más rápido para establecer una Línea de Defensa, que el tratamiento del combustible con retardante”.
La información recogida hasta ahora tanto del comportamiento del producto retardante, como de sus ventajas en la aplicación, recomienda y justifica el uso de este tipo de productos, tanto en medios terrestres como por medios aéreos.
Como se deduce del presente documento, el desarrollo de nuevas herramientas, diseñada específicamente para la prevención y extinción de incendios forestales, actualmente se encuentra en un nivel avanzado. La I+D de la industria española en la materia contribuye con sus investigaciones y desarrollos a que las administraciones públicas competentes dispongan de las medidas adecuadas para la conservación y protección de los bosques, sus ecosistemas y toda la riqueza natural.